Habia una vez un sueño…Los Otros Cuentos

A algunos de nosotros habían llegado cuentos del Subcomandante Insurgente Marcos.
Solo unos pocos habíamos llegado a ellos en las montañas del Sureste mexicano.
Confesábamos algunas diferencias entre leerlos por estas pampas que en territorio rebelde zapatista.
Había que hacer algo y algunos los empezábamos a contar.
Un día llegaba la noche con un sueño.
Podríamos grabarlos. Nos convocábamos heterogéneamente.
Comenzábamos un proyecto, que derivaba en planes de juntar cuentos tradicionales de nuestra Americaindia, de discutir sobre superposiciones, de hacer sólo una compilación de cuentos sobre el Maíz, de narradores profesionales o de nosotros mismos o de figuras reconocidas…
También iniciábamos los fracasos.
Y terminábamos varios proyectos sin nada.
Pero los sueños insistían. Insistieron muchos meses.
Una calurosa mañana de fines de diciembre del 2007, allí en Chiapas, durante el Encuentro de Mujeres Zapatistas con las Mujeres del Mundo, pasábamos a papel cierto borrador de proyecto. La Junta de Buen Gobierno de La Garrucha nos respondía: “Échenle ganas!“

Marzo de 2008 agobiaba en Buenos Aires.
Abril era momento de empezar a repartir sueños. Domingos a las 18 era riesgoso para convocar.
Nos encontrábamos en un salón de la otra radio, territorio soñalizado de FM La Tribu.
Los primeros con impuntualidades militantes y casi como “ahoritas zapatistas”.
Pasábamos domingos de creciente placer y consiguiente puntualidad.
Nos llegábamos a doce cuentos, estimando poco más de 60 minutos, debatiendo gustos, pertinencia, tiempos y unos cuantos etcéteras.
Comenzábamos con el listado de intérpretes. Ya habíamos aprobado a Nora por Madres de Plaza de Mayo (LF), Alba por Abuelas, Edu por H.I.J.O.S… y seguían los artistas.
Había muchas ansiedades y corazones y sonrisas.

Y un día llegaba la tarde con su sueño. Viernes 23 de Mayo a las 16 nos atardecía la pregunta si un nacimiento podría tener muchos partos sucesivos.
Gastón Pauls dada inicio a nuestro disco. Continuaban Edu y la ternura de la Abuela Alba. Junio arrancaba con nuevos viernes de grabaciones de Daniel Fanego y la Madre Nora y Juan Palomino y Julieta Diaz. El domingo siguiente a las 18 ya éramos muchos los cronopios impuntualmente temprano. La escucha atenta de los cuentos grabados, lejos de calmar ansiedades, nos convocaba a diversificarnos en nuevas tareas, ya soñando en el diseño gráfico, la fabricación, presentación y otros nuevos etcéteras.

El 15 de Junio venía Daniel Viglietti, después de desalambrar su canto de cumpleaños al Che.
Julio nos encontraba en la leonera de Gieco escuchando a Durito, no solo en el cuento, sino también, como algún sueño, silbado, tarareado, tocado y por si fuera poco, cantado a capella. El feriado del Día de la independencia, una vez mas dependíamos de los mates y mañanaeábamos en La Tribu acumulando emociones por el último día de grabación. Estábamos muchos ese 9 de Julio, cuando Manuel Callau y Liliana Daunes lo hacían. El otro Eduardo, el más Galeano, cruzaba el Río de la Plata y cerraba las grabaciones de este hemisferio.

Ya estaba todo. Y nos quedaba casi todo por hacer.
Empezaban los tiempos de editar, dibujar, planear las acciones necesarias y las innecesarias también. Nos verificaban la realidad las imágenes de fotos y videos. Y nos complicábamos gráficamente y ensayábamos cortometrajes. La cybercomunicación nos enredaba profusamente. Del libro faltaba la imprenta, nos entintaba los sueños, recuperada por los trabajadores, Chilavert.

Se sumaban los músicos al disco y los amigos y compañeros a las expectativas.
Y faltan nuevas sensaciones a escribir cuando estamos entregando estas letras a la imprenta, justamente un mes antes del parto de este soñado libro-disco y de los 25 años del nacimiento del E.Z.L.N…
La Red de Solidaridad nos unía dos extremos de nuestra América latida, Chiapas y Buenos Aires en dos de las puntas del paliacate a punto de ser anudado, para taparnos el rostro y descubrirnos en la selva y las montañas del suresta mexicano, y descubrirnos para poder tomar mate en las pampas del centro-oeste argentino latiendo juntamente.

Nos lo dijo Don Durito: son muchos sueños, pero también es la hora de despertar.